17.5.09

Nadja

Leer Nadja fue sumamente complicado. Claro, todas lo sabíamos, ya que es una novela experimental y, más encima, surrealista... tenía que ser una maraña de letras medio escritas automáticamente, con un contenido subyugado a la forma, pero no menos importante. ¿Conclusión luego de leer? Sí, lo era. Recuerdo que pasé hojas sin entender mucho el contenido, y sumida en este letargo generalmente producido por los textos vanguardistas. Como bagaje literario tenía la historia de La Maga de Cortázar, así que me propuse conocer a Nadja, basada en esta intertextualidad... pero no apareció. Breton seguía contándome sus historias, hablando de sus conocidos, acerca del surrealismo, de la gente que quería pertenecer al grupo, de "Las Desequilibradas" de 1921 (a propósito, esta historia me gustó muchísimo), ¡de todo lo que se le ocurriera! Pero nunca de Nadja, o por último de alguna narración con hilo conductor. Hasta harto después del "Proemio" son historias individuales e inconexas a veces... ¡Pero yo quería leer a la Maga de Breton!

Ya, apareció. Una mujer misteriosa, entretenida, espontánea, pero sobre todo singular. Es "un alma errante". Me la imagino como la musa inspiradora de Clementina o Amélie. Le gusta vagar por las calles, caminar sin rumbo, obsesionarse con pequeños detalles y no darle importancia a lo importante. Es simple, es una niña en cuerpo de mujer. Algo que, por supuesto, encanta a Breton, y a los lectores. El personaje es cándido, tiene esa conducta azarosa, incondicionada y, principalmente, libre. Nadja tiene el encanto surrealista; historias un poco extrañas, traídas de la espontaneidad de una trivial caminata, o de la vulgaridad de un hotel de "mala muerte". Hotel donde vive porque no tiene dinero...

Nadja, según yo, es un personaje que conforma por sí mismo su identidad. No se llama Nadja, "llámenla Nadja", porque es el comienzo, sólo el comienzo, de la esperanza. Ella misma se cambia el nombre, realmente cambia de identidad. Huye de lo real, de lo común, del nombre que le puso su madre... Elimina de su vida las normas sociales, y utiliza la libertad como bandera vital. Va más allá de cambiarse el nombre; es la actitud con que decide olvidar lo que se considera "normal". Es evadir los límites sociales, olvidar el qué dirán, vestir andrajosamente o aceptar que hombres desconocidos le tiren besos. Transportar droga... Su identidad se conforma mediante la vamos conociendo (esto último es muy cuestionable, ya que nos la muestra un filtro poco confiable: el hombre que se enamora de ella) No tiene rutina, su vida transcurre preferentemente en soledad o con Breton, vive -o sobrevive- el momento.

Por todo lo anterior es que creo que lo mejor del libro es la capacidad de crear a Nadja como una personalidad única. ¡Lo mejor de Nadja es Nadja! Con todas sus excentricidades, y con el filtro del narrador, que es muy interesante porque dice absolutamente todo. Qué siente él, cómo lo mira Nadja, qué dicen sus ojos de fuego, lo que pasó antes, y después... todo. El aporte a la novela de las fotografías es inmenso, más aún cuando se trata de los dibujos de Nadja. Es difícil imaginralos cuando son descritos, pero que existan "escaneados" entre las páginas es una fabulosa idea. Me da la sensación de realidad. ¿Existió esta historia? Al menos existen los dibujos, los lugares, los personajes...

En síntesis, Nada se perfila como una obra complicada, pero al mismo tiempo, encantadora. Con un formato difícil de comprender a la primera lectura, pero con variaciones que sólo pueden ser parte del surrealismo... ¿o en qué otro estilo se ahorran tiempo los escritores obviando las descripciones, y poniendo, como disculpa, hermosas fotografías? ¿O utilizando tan perfectamente esta escritura automática? (que se observa inmediatamente; una confusión muchas veces desconcertante que se toma páginas, y páginas, y páginas...) Una historia absolutamente bella, y poco común, porque eso es lo que quiere ser Nadja: una loca cuerda, una mujer extraña y cautivante. Impredecible.

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