30.6.09

Altazor

Partamos con que Altazor es un libro buenísimo, representante indiscutido del creacionismo del chileno Vicente Huidobro, y además -según yo- complejo. Sí, quizá muchos no lo consideren difícil o lento, pero mi mea culpa es que, en general, nos hace falta leer más poesía. Teniendo tantos poetas (o magos, para Huidobro) de excelente calidad para leer, la realidad es que muchas veces los ignoramos, porque para leer lírica es necesaria la interpretación, y esto conlleva un esfuerzo mayor que, por ejemplo, entretenernos con una buena historia en una novela. Esta situación la podemos ver en Altazor, un libro bastante entretenido, que plantea temas tan variados como polémicos (recordemos que representa a una vanguardia). Así, existe explícitamente una invtación a la poesía, pero a aquella que rompe esquemas, que crea a la rosa y no la mira. ¿Por qué leer Altazor? Porque es lúdico, nos da nuevas miradas, y propone nuevos roles para el poeta -como dios-, para Dios, la mujer, la vida, la muerte, y sobre todo, las palabras, los fonemas, el texto visual; temas que desarrollaré a lo largo de esta crítica.

¿De qué trata este poema en VII cantos? La verdad es que, al contrario de lo que algunos analistas y críticos opinan, para mí la trama del libro no es tan explícita. Altazor es expositivo, claro, pero también expresivo, lo que dificulta un poco el comprender inmediatamente la existencia de una trama. Creo que es también difícil encontrar una hilera de acciones, como para "contar el libro" o hacer un resumen, porque el creacionismo no tiene un fin narrativo, según lo que nos dice Huidobro: "En mi modo de ver, el "creacionismo" es la poesía misma; algo que no tiene por finalidad, ni narrar ni describir las cosas de la vida, sino hacer una totalidad lírica independiente en absoluto. Es decir, ella misma es su propia finalidad." Esto hace aún más difícil contar la parte expositiva del texto, sin embargo, es factible. Altazor , según sabemos en el prólogo, es un hombre que un día se despide de su madre y padre para lanzarse en paracaídas en caída libre. Se entiende que la vida es un viaje en paracaídas, y que la muerte se acerca mientras menos distancia exista del suelo. Acciones que transcurran en el tiempo no existen, al contrario, mientras Altazor cae por los aires comienza una eterna divagación sobre distintos temas. Rescato entre ellos, por ejemplo, la presencia de Dios como un ser de ínfima importancia, el Creador, pero que es reemplazado con la figura del poeta. Tambeén la presencia de la amada en el segundo canto, a quien le dedica dulces palabras y la recuerda constantemente. A medida que avanzamos en los cantos podemos notar que la "historia" se vuelve aún más confusa, para llegar, por fin, a un juego de palabras sin sentido gramatical ni fónico. Cabe destacar que es poesía creacionista; se me hace imposible responder a la pregunta "de que se trata"... Son sensaciones, momentos, recuerdos, ideas vagas y confusas, algo muy parecido a las técnicas surrealistas en ciertas partes.

Veamos ahora a Altazor como personaje. Desde su identidad personal, podemos ver que es muy interesante, en el sentido de que hay varias facetas para analizar. Por ejemplo, hay una tendencia común en el poema a hablar de lo religioso; él nace a la edad en que muere Cristo. Ahí vemos una suerte de provocación al rol de Dios; Altazor existe cuando ya no hay más Dios. Según el creacionismo, el poeta es un verdadero dios, quien tiene el control de todo en su obra, así que allí se comprende esta comparación. Dentro del libro hay muchas veces donde se ocupan situaciones religiosas, para quitarles un poco la importancia que tienen socialmente, y hacer valer más el personaje de Altazor. En el primer canto se dice: "Soy Altazor [...] lo veo todo". También se habla del "ángel caído", ¡y Altazor cae en paracaídas! Sin embargo, esta aparente independencia de Altazor es efímera, ya que luego vemos increpancias directas a Huidobro como escritor, como poeta. "¡Qué has hecho de mí, Huidobro!" o "Matemos al poeta que nos tiene saturados" son increpancias explícitas del personaje a su creador. Así, si en un principio comprendimos que Altazor era el "poeta", el "creador", por las cualidades omniscientes que se auto imponía, ahora sabemos que Huidobro es el dios. Altazor por tanto es sólo su mundo imaginario, su identidad- aunque siempre fuerte e imponente- pero que es que es subyugada al creador real. Aclarado esto, podemos ver que el personaje se "cree" un verdadero dios, y tiene una visión pesimista de la vida "el dolor es lo único eterno y nadie podrá reir ante el vacío""Soy un concepto trágico" "Indiferente, soy protesta" "Altazor desconfía de las palabras, del ardid ceremonioso y de la poesía". En lo único que cambia esta visión negativa es cuando habla de la amada, principalmente en el canto dos. Entonces, podemos ver que su identidad es independiente, pero tiene mucho en común con Huidobro; probablemente este se intentó representar en la figura del hombre en paracaídas. Pero Huidobro es el que pone los límites. Altazor quiere vencer el trágico destino de la muerte, pero toda su poética tiene un tinte negativo.

En este análisis creo haber dejado en claro que me gustó muchísimo el poema♥, aunque un poco largo para serlo. Pero lo recomiendo, como los otros dos textos, ya que es una guía clara del Creacionismo y tiene independencia; se puede leer sin antecedentes y sólo disfrutar de esta lectura, que tiene momentos bastante lindos y otros muy reflexivos, y que presenta innovaciones formales y foneticas bastante divertidas. Eso sí, como ya mencioné, a quien no le guste la poesía o las vanguardias, mejor ni lo mire: se va a aburrir.

Eso opino jaja

14.6.09

Hamlet

Ya, comencemos. Hamlet, un libro conocido por todos, o por lo menos, una historia conocida por todos. Hasta en Los Simpson apareció una vez una sátira a esta obra maestra de Shakespeare, donde Homero era un rey panzón que alertaba a Bart flotando sobre su cama... Pongámonos serios; la historia cuenta que, en el reino de Dinamarca, misteriosamente un día se descubre que el Rey ha muerto. Triste, el hermano del Rey, Claudio, prepara los funerales y notifica al pueblo de este lamentable deceso. Sin embargo, lo que nadie sabe es que fue Claudio quien mató deliberadamente al Rey, vertiendo veneno en su oído para tomar posesión del trono y casarse con su hermosa cuñada, Gertudis. La obra se desarrolla desde que Hamlet ve al fantasma de su padre, y se entera que fue asesinado por Claudio. Decide tomar venganza -por expresa orden del fantasma-, y finalmente lo logra, desarrollando una gran tragedia. Otro punto importante es su relación con Ofelia, hija de Polonio, un cortesano amigo de la familia real. Él está enamorado de ella, y al parecer ésta también, pero su relación sentimental no se puede llevar a cabo por distintos factores, como la primera negación de Polonio a la relación, o la venganza planeada por Hamlet, que desvió sus objetivos.

Si bien el personaje principal es Hamlet, quien le da el nombre a la obra, hay otro caracter que me llama más la atención. Desde el punto de vista identitario, creo que Gertrudis, la reina de Dinamarca, no logra conformarse como un ser sólido. ¿A qué me refiero? A que la veo siempre dudosa, siempre desempeñando un papel incierto, entre la espada y la pared. No puedo imaginarla como un personaje fuerte, o tomando decisiones por sí misma, porque se perfila al alero de otros. Es simple, ella existe porque existen sus seres queridos.

La identidad es dual: es lo que nos diferencia del resto, y a la vez es lo que nosotros hacemos para sentirnos distintos a los demás. En lo primero Gertrudis no tiene problemas: es la Reina♥, un personaje importante, que merece respeto, reverencia, SER quien DEBE ser. Un símbolo a quien imitar; elegancia, sofisticación, dulzura, la mano derecha del Rey... volvemos a lo mismo. Ella no es alguien por sí misma, ¿lo ven? Pero es porque no quiere, tenemos a Cleopatra en contraste...

En lo que la veo débil y casi un fantasma, dependiente, es en la segunda definición de identidad: ¿qué hace ella para ser distinta? La realidad es que es la Reina, pero, ¿qué más? Su modo de actuar la dibuja como una mujer común, y totalmente manipulable. ¿Murió mi marido? Qué lástima. Lloremos. Pero, ¡oh, qué es esto! ¡Claudio me está cortejando! No me gusta, yo era feliz con mi marido, pero... no soy lo suficientemente fuerte para llevar el reino por mí misma. (Todo esto es mi visión personal ;D) Su identidad personal: ¡no tiene! No me aventuraría a realizar una caracterización de ella, porque todo gira en torno al resto. ¡Oh, no había notado que actué apresuradamente, que me casé con Claudio frente a la tumba de mi esposo! Hamlet se lo tuvo que decir. Y ella, la voluble, lloró amargamente, porque era cierto. En fin, la podemos diferenciar del resto porque es la Reina, pero como persona, sacándole la corona y los vestidos... ¿qué nos queda? Una mujer insegura, dependiente, probablemente de baja autoestima, que necesita del resto para sobrevivir. Esa es la verdadera reina de Dinamarca.

La obra en sí es bastante buena, no podemos dejar de lado la importancia de su autor para la literatura internacional y que sobrepasa todo límite etáreo y generacional. O sea, si no te llama la atención la trama te debe importar William Shakespeare. Por cultura general. Para hablar de libros es necesario haber, por lo menos, leído Hamlet y Romeo y Julieta. Ahora bien, yo recomiendo Hamlet porque sé que tiene una gran riqueza formal y de contenido; soliloquios, juegos de palabras, personajes y contextos históricos, temas como la venganza, la muerte, el amor, la locura -que siempre son una buena mezcla-, ironía, y, sobre todo, la pluma del inglés más conocido en su época. Eso sí, si no estás acostumbrado a leer, mejor ni lo mires... te puede parecer una soberana lata leer un escrito de inicios del siglo XVII.

Ah! Recomiendo alguna editorial que traiga notas al pie o algún anexo con las frases intraducibles o que ocupen juegos de palabras, para entender a Shakespeare y no al traductor.

Eso opino.

17.5.09

Nadja

Leer Nadja fue sumamente complicado. Claro, todas lo sabíamos, ya que es una novela experimental y, más encima, surrealista... tenía que ser una maraña de letras medio escritas automáticamente, con un contenido subyugado a la forma, pero no menos importante. ¿Conclusión luego de leer? Sí, lo era. Recuerdo que pasé hojas sin entender mucho el contenido, y sumida en este letargo generalmente producido por los textos vanguardistas. Como bagaje literario tenía la historia de La Maga de Cortázar, así que me propuse conocer a Nadja, basada en esta intertextualidad... pero no apareció. Breton seguía contándome sus historias, hablando de sus conocidos, acerca del surrealismo, de la gente que quería pertenecer al grupo, de "Las Desequilibradas" de 1921 (a propósito, esta historia me gustó muchísimo), ¡de todo lo que se le ocurriera! Pero nunca de Nadja, o por último de alguna narración con hilo conductor. Hasta harto después del "Proemio" son historias individuales e inconexas a veces... ¡Pero yo quería leer a la Maga de Breton!

Ya, apareció. Una mujer misteriosa, entretenida, espontánea, pero sobre todo singular. Es "un alma errante". Me la imagino como la musa inspiradora de Clementina o Amélie. Le gusta vagar por las calles, caminar sin rumbo, obsesionarse con pequeños detalles y no darle importancia a lo importante. Es simple, es una niña en cuerpo de mujer. Algo que, por supuesto, encanta a Breton, y a los lectores. El personaje es cándido, tiene esa conducta azarosa, incondicionada y, principalmente, libre. Nadja tiene el encanto surrealista; historias un poco extrañas, traídas de la espontaneidad de una trivial caminata, o de la vulgaridad de un hotel de "mala muerte". Hotel donde vive porque no tiene dinero...

Nadja, según yo, es un personaje que conforma por sí mismo su identidad. No se llama Nadja, "llámenla Nadja", porque es el comienzo, sólo el comienzo, de la esperanza. Ella misma se cambia el nombre, realmente cambia de identidad. Huye de lo real, de lo común, del nombre que le puso su madre... Elimina de su vida las normas sociales, y utiliza la libertad como bandera vital. Va más allá de cambiarse el nombre; es la actitud con que decide olvidar lo que se considera "normal". Es evadir los límites sociales, olvidar el qué dirán, vestir andrajosamente o aceptar que hombres desconocidos le tiren besos. Transportar droga... Su identidad se conforma mediante la vamos conociendo (esto último es muy cuestionable, ya que nos la muestra un filtro poco confiable: el hombre que se enamora de ella) No tiene rutina, su vida transcurre preferentemente en soledad o con Breton, vive -o sobrevive- el momento.

Por todo lo anterior es que creo que lo mejor del libro es la capacidad de crear a Nadja como una personalidad única. ¡Lo mejor de Nadja es Nadja! Con todas sus excentricidades, y con el filtro del narrador, que es muy interesante porque dice absolutamente todo. Qué siente él, cómo lo mira Nadja, qué dicen sus ojos de fuego, lo que pasó antes, y después... todo. El aporte a la novela de las fotografías es inmenso, más aún cuando se trata de los dibujos de Nadja. Es difícil imaginralos cuando son descritos, pero que existan "escaneados" entre las páginas es una fabulosa idea. Me da la sensación de realidad. ¿Existió esta historia? Al menos existen los dibujos, los lugares, los personajes...

En síntesis, Nada se perfila como una obra complicada, pero al mismo tiempo, encantadora. Con un formato difícil de comprender a la primera lectura, pero con variaciones que sólo pueden ser parte del surrealismo... ¿o en qué otro estilo se ahorran tiempo los escritores obviando las descripciones, y poniendo, como disculpa, hermosas fotografías? ¿O utilizando tan perfectamente esta escritura automática? (que se observa inmediatamente; una confusión muchas veces desconcertante que se toma páginas, y páginas, y páginas...) Una historia absolutamente bella, y poco común, porque eso es lo que quiere ser Nadja: una loca cuerda, una mujer extraña y cautivante. Impredecible.