14.6.09

Hamlet

Ya, comencemos. Hamlet, un libro conocido por todos, o por lo menos, una historia conocida por todos. Hasta en Los Simpson apareció una vez una sátira a esta obra maestra de Shakespeare, donde Homero era un rey panzón que alertaba a Bart flotando sobre su cama... Pongámonos serios; la historia cuenta que, en el reino de Dinamarca, misteriosamente un día se descubre que el Rey ha muerto. Triste, el hermano del Rey, Claudio, prepara los funerales y notifica al pueblo de este lamentable deceso. Sin embargo, lo que nadie sabe es que fue Claudio quien mató deliberadamente al Rey, vertiendo veneno en su oído para tomar posesión del trono y casarse con su hermosa cuñada, Gertudis. La obra se desarrolla desde que Hamlet ve al fantasma de su padre, y se entera que fue asesinado por Claudio. Decide tomar venganza -por expresa orden del fantasma-, y finalmente lo logra, desarrollando una gran tragedia. Otro punto importante es su relación con Ofelia, hija de Polonio, un cortesano amigo de la familia real. Él está enamorado de ella, y al parecer ésta también, pero su relación sentimental no se puede llevar a cabo por distintos factores, como la primera negación de Polonio a la relación, o la venganza planeada por Hamlet, que desvió sus objetivos.

Si bien el personaje principal es Hamlet, quien le da el nombre a la obra, hay otro caracter que me llama más la atención. Desde el punto de vista identitario, creo que Gertrudis, la reina de Dinamarca, no logra conformarse como un ser sólido. ¿A qué me refiero? A que la veo siempre dudosa, siempre desempeñando un papel incierto, entre la espada y la pared. No puedo imaginarla como un personaje fuerte, o tomando decisiones por sí misma, porque se perfila al alero de otros. Es simple, ella existe porque existen sus seres queridos.

La identidad es dual: es lo que nos diferencia del resto, y a la vez es lo que nosotros hacemos para sentirnos distintos a los demás. En lo primero Gertrudis no tiene problemas: es la Reina♥, un personaje importante, que merece respeto, reverencia, SER quien DEBE ser. Un símbolo a quien imitar; elegancia, sofisticación, dulzura, la mano derecha del Rey... volvemos a lo mismo. Ella no es alguien por sí misma, ¿lo ven? Pero es porque no quiere, tenemos a Cleopatra en contraste...

En lo que la veo débil y casi un fantasma, dependiente, es en la segunda definición de identidad: ¿qué hace ella para ser distinta? La realidad es que es la Reina, pero, ¿qué más? Su modo de actuar la dibuja como una mujer común, y totalmente manipulable. ¿Murió mi marido? Qué lástima. Lloremos. Pero, ¡oh, qué es esto! ¡Claudio me está cortejando! No me gusta, yo era feliz con mi marido, pero... no soy lo suficientemente fuerte para llevar el reino por mí misma. (Todo esto es mi visión personal ;D) Su identidad personal: ¡no tiene! No me aventuraría a realizar una caracterización de ella, porque todo gira en torno al resto. ¡Oh, no había notado que actué apresuradamente, que me casé con Claudio frente a la tumba de mi esposo! Hamlet se lo tuvo que decir. Y ella, la voluble, lloró amargamente, porque era cierto. En fin, la podemos diferenciar del resto porque es la Reina, pero como persona, sacándole la corona y los vestidos... ¿qué nos queda? Una mujer insegura, dependiente, probablemente de baja autoestima, que necesita del resto para sobrevivir. Esa es la verdadera reina de Dinamarca.

La obra en sí es bastante buena, no podemos dejar de lado la importancia de su autor para la literatura internacional y que sobrepasa todo límite etáreo y generacional. O sea, si no te llama la atención la trama te debe importar William Shakespeare. Por cultura general. Para hablar de libros es necesario haber, por lo menos, leído Hamlet y Romeo y Julieta. Ahora bien, yo recomiendo Hamlet porque sé que tiene una gran riqueza formal y de contenido; soliloquios, juegos de palabras, personajes y contextos históricos, temas como la venganza, la muerte, el amor, la locura -que siempre son una buena mezcla-, ironía, y, sobre todo, la pluma del inglés más conocido en su época. Eso sí, si no estás acostumbrado a leer, mejor ni lo mires... te puede parecer una soberana lata leer un escrito de inicios del siglo XVII.

Ah! Recomiendo alguna editorial que traiga notas al pie o algún anexo con las frases intraducibles o que ocupen juegos de palabras, para entender a Shakespeare y no al traductor.

Eso opino.

1 comentario:

  1. Excelente obra, es verdad. A Gertrudis no me la habia planteado nunca asi, y no digo ni si ni no a tu caracterización de ella porque hace tiempooo que leí Hamlet. Buen Blog, que no decaiga ;)

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